El yoga es una práctica milenaria que combina posturas físicas, respiración y meditación para promover el bienestar general. A lo largo del tiempo, se han desarrollado diversas posturas que no solo ayudan a mejorar la flexibilidad, sino que también fortalecen el cuerpo. A continuación, exploraremos algunas de estas posturas, aptas tanto para quienes se inician como para personas con experiencia.
Posturas para principiantes
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Postura del niño (Balasana): Es una postura de descanso que ayuda a aliviar el estrés y la tensión. Se realiza sentándose sobre los talones y extendiendo el torso hacia adelante hasta que la frente toque el suelo, con los brazos hacia el frente o al lado del cuerpo.
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Postura del perro mirando hacia abajo (Adho Mukha Svanasana): Esta postura mejora la flexibilidad de los músculos isquiotibiales, las pantorrillas y la columna vertebral. Se comienza en una posición de cuadrupedia y después se elevan las caderas hacia el techo, formando una "V" invertida con el cuerpo.
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Postura del gato-vaca (Marjaryasana-Bitilasana): Estas dos posturas se practican en conjunto, moviéndose entre la curva de la columna hacia arriba (gato) y hacia abajo (vaca), mejorando así la coordinación y la movilidad espinal.
Posturas intermedias
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Postura del guerrero I (Virabhadrasana I): Esta postura fortalece las piernas y mejora el equilibrio. Se comienza con un pie hacia adelante y el otro extendido hacia atrás en un ángulo de 45 grados, con los brazos elevados sobre la cabeza.
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Postura del triángulo (Trikonasana): Con los pies separados y uno de ellos apuntando hacia adelante, esta postura implica alargar el torso hacia un lado y tocar el tobillo, mejorando la flexibilidad del torso y la estabilidad.
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Postura del árbol (Vrksasana): Perfecta para mejorar el equilibrio y la concentración, esta postura se hace apoyando un pie contra el muslo interno de la pierna opuesta y manteniendo las manos juntas en posición de oración.
Posturas avanzadas
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Postura del cuervo (Bakasana): Una postura que desafía la fuerza del core y el equilibrio, requiriendo que las rodillas se apoyen en los tríceps y los pies se levanten del suelo, manteniendo el equilibrio sobre las manos.
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Postura de la cabeza (Sirsasana): Considerada una postura avanzada, se realiza equilibrándose sobre la cabeza y los antebrazos, mejorando así la circulación y la fuerza del core.
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Postura del puente sobre los hombros (Urdhva Dhanurasana): Esta postura exige flexibilidad de la columna vertebral y fortaleza en brazos y piernas, arqueando el cuerpo hacia arriba mientras se apoya en manos y pies.
Practicar estas posturas de yoga de manera regular puede transformar significativamente el bienestar físico y mental, mejorando la flexibilidad, la fuerza y la concentración. Ya seas principiante o avanzado, el camino del yoga ofrece beneficios vastos y profundos que enriquecen la vida cotidiana.